LOCOMOCION

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15515cuncunitaLos primeros movimientos voluntarios que derivan de los reflejos en el primer año de vida son la reptación, el gateo, la trepa y ponerse de pie. Estos movimientos van tomando un criterio de especificidad derivando hacia los desplazamientos naturales y los saltos permitiendo alcanzar una madurez considerable (Conde y Viciana, 2001).
Los desplazamientos se consideran como “toda progresión de un punto a otro del espacio, utilizando como medio el movimiento corporal total y parcial” (Sánchez Bañuelos, 1984 en Conde y Viciana, 2001).
Torres (1993 en Conde y Vicana,2001) distingue seis tipos de desplazamientos, ellos son: adelante, atrás, lateral, diagonal adelante, diagonal atrás y pasos cruzados.
Las dos manifestaciones más importantes del desplazamiento son la marcha y la carrera, aunque existen otras modalidades en la forma de desplazarse, cuadrupedia, a pata coja, etc. (www.educajob.com).
La marcha es una habilidad compleja que deriva de los patrones elementales locomotores. Según Rigal (1987 en Conde y Viciana, 2001) la marcha es la última etapa importante del desarrollo motor, porque confiere al niño autonomía en los desplazamientos y la capacidad de conquistar el entorno.
Las características de la marcha son: el tronco recto, brazos en oposición a las piernas, movimiento rítmico de la zancada y seguimiento de la línea de marcha (www.educajob.com).
La carrera se diferencia de la marcha en la fase aérea y en la mayor fuerza para recibir el peso del cuerpo durante la misma. Se puede definir como “la sucesión alternativa de apoyos de los pies sobre la superficie de desplazamiento (Slocum y James, 1968 en Conde y Viciana, 2001).
Se inicia a partir de los 2-3 años con dificultades para el giro o la detención brusca, siendo ya bien utilizada en los juegos a la edad de 5-6 años en que llega a asemejarse a la del adulto. Sus características son: tronco ligeramente inclinado hacia delante, cabeza y mirada hacia delante, brazos con balanceo libre en el plano sagital, elevación de rodillas y fase de vuelo.
La otra habilidad motriz básica de locomoción es el salto cuyo origen es a partir de otros desplazamientos como la marcha y la carrera. Al desarrollar la habilidad de correr, el niño adquiere la capacidad para saltar (Conde y Viciana, 2001).
El niño al correr cumple con los requisitos mínimos, desde el punto de vista técnico, para saltar bien (Wickstrom, 1990 en Conde y Viciana, 2001). Se puede decir que en el salto intervienen factores como la agilidad, coordinación, fuerza, potencia y equilibrio (Blanco en Varios, 1994, en Conde y Viciana, 2001).
El salto es “un movimiento en el que está implicado un despegue del cuerpo del suelo, realizado por uno o ambos pies, quedando éste suspendido en el aire momentáneamente y volviendo luego a tocar el suelo” (Ortega y Blázquez, 1988 en Conde y Viciana, 2001). Se compone de 4 fases: fase previa, fase de impulsión, fase de suspensión y fase de amortiguamiento, caída, aterrizaje o recepción. Y se pueden clasificar en dos tipos, saltos en profundidad y saltos en vertical (Conde y Viciana, 2001).
En la edad comprendida entre los 6 y 11 años es donde se evidencian las mejoras más significativas de esta habilidad, debido a la mejora de fuerza, equilibrio y coordinación.

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