Motricidad
En el principio de la humanidad, el movimiento tuvo gran importancia en los primeros momentos de la evolución del hombre. Se actuaba a través de instintos. A medida que el cerebro comenzó a guiar los actos que debían realizar, hubo una premeditación al ejecutar sus acciones. Se dio un paso progresivo de los movimientos salvajes a los movimientos específicamente humanos. (Günter Schnabel, 1987, pag 21).
El movimiento manifiesta “un auténtico medio de expresión y comunicación…en él se exteriorizan todas las potencialidades: orgánicas, motrices, intelectuales y afectivas”.
La motricidad es el control que el niño es capaz de ejercer sobre su propio cuerpo (Rodrígez, Velásquez y Aguilar, 2003). Para Murcia (2003), “la motricidad es mucho más que la funcionalidad reproductiva de movimientos y gestos técnicos, es en si misma, creación, espontaneidad, intuición; pero sobre todo es manifestación de intencionalidades y personalidades, es construcción de subjetividad”.
Si hacemos la diferencia entre, movimiento y motricidad, tenemos, que el movimiento, pertenece al acto motor, cambios de posición del cuerpo humano o sus partes, que por lo tanto, estaría representando la parte visible o externa del acto. Por otra parte, la motricidad abarca la totalidad de los procesos y funciones del organismo y la regulación mental o psíquica que cada uno de los movimientos traen como consecuencia al ser realizados. Entonces, estaría representando la parte interna del movimiento (procesos energéticos, contracciones y relajaciones musculares, etc.). El acto motor representa: una actividad o forma de conducta regulada, conscientemente planeada, y su resultado se prevé mentalmente como un objetivo; proceso conducido y regulado por el sistema sensomotriz.
Los primeros movimientos que hace el niño al nacer son reflejos. Se pueden considerar como movimientos automáticos e involuntarios del recién nacido, que se producen ante una específica estimulación y de una manera estándar en los primeros meses de vida.
Los reflejos se pueden clasificar en cuatro grandes categorías (Oña 1987 en Conde y Viciana 2001):
• Extensores o Posturales y de Desplazamiento.
• De Aproximación u Orientación hacia el estímulo.
• Defensivos.
• Segmentarios o Localizados.
A partir de los reflejos, las adquisiciones motrices tienen su origen en el control y conciencia corporal, la locomoción y la manipulación.
La habilidad motriz es la capacidad aprendida para realizar el objetivo de una tarea que hay que ejecutar, es decir, la consecución de un objetivo motor concreto (Miranda s/d).
Dentro del análisis de la motricidad, diversos autores coinciden en considerar las habilidades motrices desde una perspectiva concreta (Harrow, 1978; Sefeldt, 1979 en Ruiz, 1994):
1. Habilidades motrices cuya característica principal es el manejo y dominio del cuerpo en el espacio, sin una locomoción comprobable.
2. Habilidades motrices básicas cuya característica primordial es la locomoción.
3. Habilidades motrices que se singularizan por la proyección, manipulación y recepción de móviles y objetos.



